
Balencia, la cara B de la ciudad.
Fiesta de presentación (más de 1.000 fans en Facebook)
Sábado, 25 de julio, desde la 21,30 horas
Lugar: Dorado Mae, calle Alzira, 25
Lo que se ve desde el gallinero puede ser muy diferente de lo que se ve desde la platea. Es como si se compararan la mirada ingenua y la mirada sabia. Pero en los tiempos actuales las distancias se han acortado mucho, el reino de la fascinación se ha venido abajo. De los antiguos paraísos apenas queda el espíritu, o tal vez sólo el recuerdo.

Me encanta asistir a los ensayos porque permiten ver la cara B del arte. El arte también tiene esa otra cara, lo mismo que la ciudad. No está mal recordarlo ahora que se está gestando la fiesta para celebrar los 1.000 amigos de “Balencia” en Facebook, un logo ideado por un grupo de jóvenes valencianos (balencianos a partir de ahora) que en poco tiempo ha logrado una gran repercusión en la red social. Esa cara B, en realidad, está en todas partes. Hasta en los singles de vinilo de hace algunos años. Lo que pasa es que suele tener menos brillo y por eso se hace notar poco. He dicho brillo, no calidad, porque lo cierto es que para esa cara solían reservar los artistas algunas de sus composiciones más queridas al tiempo que aceptaban el criterio mucho más comercial de sus productores, que sin dudarlo siempre pensaron en la cara A como la cara más vendible, aunque a veces el destino le diera la vuelta al disco. Volviendo a los ensayos, he visto trabajar uno de estos días pasados a las chicas y chicos del taller EnDanza, que organiza Arte Libera (de mis queridos amigos Pilar Martí y Diego Brichesse) en el Conservatorio de Danza de Valencia. Es muy ilustrativo verles repetir una y otra vez los pasos, ahora con música, ahora sin ella, ahora todos, ahora por grupos. El cansancio, el calor y el sudor se mezclan con la alegría juvenil y sus ganas de vivir. Otra vez. Y un, dos, tres. Algunas de esas muchachas y algunos de esos muchachos estarán pronto subidos en un escenario, bailando piezas maravillosas, enrolados en una gran compañía de danza. De momento trabajan duro para poder iniciar una carrera ilusionante que tiene su primer escalón en la Gala con la que se cierran el curso y el taller, y que tendrá lugar el próximo martes, 14 de julio, a las 22,30 horas, en la NAU 2 de Sagunto, ya que forma parte de la programación del Festival d’Estiu “Sagunt a Escena”. La organización ha previsto un espectáculo en el que participarán los alumnos de los dos niveles del curso, y los del taller coreográfico. Bailarán piezas especialmente preparadas para su nivel, en tres demostraciones sucesivas que darán paso después a un conjunto de piezas interpretadas y bailadas por jóvenes españoles que ya despuntan en compañías extranjeras de prestigio y por artistas consagrados en el panorama internacional. Lo disfrutaré sin duda. Pero mientras no dejaré de recordar la cara B de esta gran lucha que es el arte en cualquiera de sus facetas. Hablando de danza. Esfuerzo, sudor, lesiones, cansancio y calor. Otra vez, dicen Diego o Pilar. ¿Preparados?, pregunta uno. ¿Sí? ¡Vamos! Y un, dos, tres. 


Ayer fui (supongo que por última vez) a ver un espectáculo a L'Altre Espai. Y me dio mucha pena. Ni soy persona que se agarre a la historia ni llevo en Valencia tanto tiempo como para que la costumbre arraigada me provoque añoranza. Lo que pasa es que la ciudad pierde su mejor espacio escénico. Eso es lo que pasa. Y da pena. Mucha pena. La ràbia que em fas, una pieza escrita por Juli Disla y producida por Teatres ha sido la encargada de poner el punto final. Curiosa elección. Que me perdonen todos los que han participado en el montaje pero no puedo decir nada más, porque esa coincidencia me deja sin palabras. La ràbia que em fas. ¿Qué más se puede decir?




Bestie, de Teatro delle Ariette
Una verbena en la plaza mayor del pueblo seguida de un espectáculo musical y poético compartido con los animales de una granja.


Bicho, eres un bicho, de Idoia Zabaleta y Filipa Francisco
Dos artistas comprometidas en un proyecto experimental que se forjó a través de una correspondencia íntima mediante el formato tradicional de la carta enviada en sobre sellado han logrado una performance de factura sencilla y gran calidad. Los comentarios a este espectáculo y algo más en el blog del Laboratorio de Espectadores.
La otra parte, de Merixel Barberá e Inma García
Frecuency I, de Juschka Weigel
Compost Mentis, The Whalley Range All Stars
Éste es uno de los espectáculos de calle (y gratuito) que ofrece el VEO en la edición de 2009. Tiene cierta sutileza y algunos elementos con alguna gracia, pero en general carece de chispa y no acaba de enganchar a los espectadores.
Immens, de Roos Van Geffen
Les oiseaux sont les gitans du ciel, del Circo Gitano Romanes
El sábado pasado (17 de enero) asistí, en la sala Carme Teatre, a la representación de Quijote, una conmovedora obra ideada y escrita por Jaume Policarpo y dirigida por Carles Alfaro. Quijote es un espectáculo muy especial (como todo lo que toca la mano mágica de Bambalina, una compañía con encanto que me ha vuelto a encantar), que lo tiene todo. Personajes entrañables, maravillosos títeres, buenos actores (David Durán y Angel Figols, que se está haciendo omnipresente en la escena valenciana por su versatilidad), un texto universal sumergido que no se habla sino que se balbucea para que pueda entenderse en cualquier idioma, un montaje teatral que derrocha imaginación y ternura, una excelente música (Joan Cerveró), una escenificación sencilla (y poderosa a la vez) y una iluminación a vela que remata la puesta en escena y el final más bonito que he visto en mucho tiempo. El mismo que hace que no me emocionaba tanto viendo un espectáculo.
Se acabó la fiesta, sí, y las salas valencianas vuelven con una programación bastante atractiva. No cito todo lo que me gusta, pero aun así me apetece señalar algunos de los espectáculos que veremos durante lo que queda del mes de enero. La compañía L’Horta Teatre estará en L’Altre Espai con Moby Disc, una excelente comedia escrita y dirigida por Roberto García en la que destaca nuevamente su gran facilidad para jugar con el sonido. En Carme Teatre nos esperan tres semanas fantásticas. La primera con el estreno absoluto (mañana, jueves 8 de enero) de Yo os declaro, de Eva Zapico (en la fotografía, el cartel de la obra). Le siguen, y este orden, Bambalina con Quijote y Adolfo Simón con el montaje basado en Nubila Walheim y Extinción, de Angélica Lidell. Teatro Círculo regresa con uno de los grandes del siglo XX, Ionesco, y su obra La Lección, Teatro Talía ofrece una interesante producción de Saga sobre el drama de la tortura a partir del texto de La muerte y la doncella de Ariel Dorffman, y el Principal repone El amor brujo, un magnífico espectáculo de danza a cargo del Ballet de Teatres. Y luego viene febrero, cargadito. Y el VEO. Pero de eso ya hablaremos.
sobre los que se ha basado la más importante agencia mundial de reporterismo gráfico. Quizás ahí esté el dolor.
Mirando de soslayo la cartelera (o sea, viendo lo que quiero ver) compruebo que algunos de los buenos espectáculos que ofreció la agenda valenciana la pasada semana siguen en ésta. Es el caso de La Perrera, una obra creada por el colectivo de Espacio Inestable bajo la dirección de Jacobo Pallarés. También el “Prólogo del temblor”, pieza de danza contemporánea que ofrece la Coja Dansa en Carme Teatre. La que no repite esta semana, aunque seguramente se podrá volver ver a lo largo de la temporada (a función única, como la del viernes 5 en el Teatro de El Campanar), es "Litium", una pieza coreografiada por Ángela Verdugo, con música de Joan Martínez, que interpretan ambos en una puesta en escena muy singular, en la que la fusión de danza de alta calidad con el tono cómico de los diálogos logra un espectáculo muy dinámico y divertido. La obra parodia la situación de los jóvenes artistas que ensayan como pueden mientras escuchan, por una oreja, la voz de la sabiduría que trata de orientarles por el camino del arte y, por la otra, la voz de la burocracia que les reclama firmas, pagos y declaraciones. Si la descubren no se la pierdan.
Imaginaba que iba a disfrutar de unas creaciones singulares, seguramente ingeniosas, tal vez alguna rebuscada; incluso podía aventurar que iban a ser divertidas, pero me quedé corto en todas las previsiones. Ahora quiero contarlo. Tengo las palabras (Inteligente. Ingeniosa. Divertida. Noche. Creaciones. A cargo. Manu. Factures. Número 5. Reunidos. En Los Manantiales. De una parte. Vicent Arlandis y Sandra Gómez. De otra. Marc Martínez y Vicent Gisbert. Y de otra. Samuel Domingo. Y con ellos. Un montón de gente más. Participantes. Contribuyentes. Expectantes. Donantes. Firmantes. Contratantes. De la representación. Riguroso directo. Entre muchas risas. Motivo. Subvención. La leche. Desnudos, por supuesto. Un borrón. Ocho mil. Euros. Ayuda. Gracias. El nueve de diciembre. Era martes. No se volverá a repetir. Lo siento.), pero lo cierto es que yo pretendía hacer algo fresco, con chispa y un punto de improvisación, tal cual fueron les manufactures 5 del martes pasado. Quería copiarles su gracia, pero mira por dónde me he metido en un berenjenal del que no sé cómo voy a salir. El vídeo publicitario sacado de Internet logró las primeras sonrisas cómplices. Luego el corto de Samuel Domingo nos metió de lleno en la vorágine de lo sorprendente con ese giro desde el aparente terror inicial al cómico final, que fue un anticipo de la chispa que iba a derrocharse esa noche en Los Manantiales. A Samuel le siguieron Marc Martínez y Vicent Gisbert, que eligieron un espacio nada convencional -pero muy convincente viendo el resultado- para grabar unos videos de danza realmente originales, en los que a veces predomina un plano medio de gran plasticidad, y en los que no faltan tampoco pequeñas pinceladas de humor. Y en línea con las notas lúdicas que les precedieron, cerró la compañía Losquequedan, o sea Vicent Arlandis y Sandra Gómez, que pidieron la colaboración de todos los presentes para elaborar el dossier de “borrón 8”, la pieza cuya representación consiste precisamente en la elaboración del citado dossier. Toda sea por la pasta. Y lo hicimos entre todos. Algunos desnudos y otros vestidos. Unos pusieron de su parte un saco y otros un grano. Pero se hizo el dossier mientras nos moríamos de risa. Dirigieron ellos, Vicent y Sandra, que son la leche. Y fue la locura. Gracias. 
siempre se plantea el trabajo como un continuo sin fin. Pero desde el comienzo se puede detectar que hay buen material. La obra no deja indiferente a nadie, porque presenta una realidad cotidiana, con una crudeza, si acaso, excesiva, que desnuda por igual cuerpos y almas, y que muestra los sentimientos y las sensaciones sin artificios ni simulacros. Y por si fuera poco, cada cierto tiempo y sin previo aviso se rompe el espacio escénico para que uno por uno todos los actores (director incluido, que además representa con gran disposición y profesionalidad el papel más oscuro y desagradecido que pueda imaginarse) recuperen por unos minutos su propia personalidad y hablen de sus miedos y sus refugios. Esto es lo que hay. Ésta es mi lucha. Algo que también podríamos decir cada uno de nosotros, aunque de momento sólo se haya planteado que lo hagamos cuando se apaguen las luces y la función se dé por terminada.
papel que representaba. Con la misma naturalidad improvisó más tarde unos pasos de baile al son de los retumbes de los tabales que machacaban en la calle los manifestantes contra la gestión del conseller Font de Mora, haciendo parecer por momentos que más que un ruido callejero que se filtraba a la sala por los resquicios de las puertas se trataba del propio espacio sonoro de “Cosmética del enemigo”, el espectáculo que se estaba representando en aquellos momentos en el Talía. Hablo de Jesús Castejón, Textor Texel en la obra, un magnífico actor que sabe dar vida a un imaginario y grotesco personaje nacido del desdoblamiento inconsciente de personalidad que sufre Jérôme Angust (interpretado por José Pedro Carrión, otro gran actor), empeñado en negar la parte oscura de su pasado. Ambos actores componen el reducido reparto de una obra que adentra al espectador en el complejo entramado mental de Jérôme Angust, con el apoyo de un diálogo ágil y bien trenzado, que juega a ratos con el absurdo y al que no le falta un fino toque de comicidad, atributos textuales que ya pueden apreciarse en la novela de la escritora belga Amèlie Nothomb, cuya traducción al castellano, de la mano de Sergi Pàmies, ha servido para la adaptación teatral realizada por José Luís Sáiz, a su vez director artístico del montaje. El resultado de esta acertada conjunción de buen hacer profesional es un interesante y hasta divertido espectáculo que engancha al público desde el primer minuto regalándole una estupenda noche de teatro. Que se repita muchas veces.
Salvado este asunto, del que no quería pasar sin dejar constancia de mi parecer, es mi intención comentar la interesante obra que se pudo ver la semana pasada en L´Altre Espai puesta en escena por Bramant Teatre. Y ahí voy. El montaje de 2.24 (que es su título) es sencillo, pero suficiente, porque lo fía casi todo al ingenioso texto que poco a poco va añadiendo intriga a una trama basada en los sueños de un hombre que viaja todos los días a solas con una mujer en un vagón de metro durante 2 minutos y 24 segundos, que es lo que dura el trayecto entre dos estaciones. Los sonidos del tren que circula por las vías, reproducido en un audiovisual que se proyecta sobre el fondo, llenan todo el espacio escénico y, sin embargo, el espectador puede percibir con claridad el afilado silencio que separa a los protagonistas. Ellos no se hablan. Se evitan. Ni siquiera se miran a la cara. Viven ese lapso de tiempo aparentando la incomodidad propia de un ascensor, es decir: miradas de reojo al tiempo que se hacen los distraídos. Pero entretanto, día tras día, el individuo va dando forma en su cabeza a unos intercambios epistolares que tejen una relación soterrada que acabará por convertirse en media realidad. Media, porque será sólo su mitad, la del hombre, la que acabe por cobrar forma definitiva. La palabra, asentada como ya se ha señalado en forma de cartas que diariamente van dejándose entre sí los protagonistas, es la auténtica dueña del escenario, pero las excelentes interpretaciones de Juan Mandli y de Victoria Salvador, que bordan sus respectivos papeles, colaboran decisivamente en el buen resultado final del espectáculo.
es coreografías, completando así un espectáculo de danza y música en vivo que hay que alabar siempre, porque el músico intérprete añade con su toque personal un punto de emoción que no logra jamás la reproducción mecánica. A la de Asun Noales le sucedió en el escenario la de Gustavo Ramírez, una coreografía, en este caso, que apunta hacia la experimentación y con un sentido de la escenografía muy depurado en el que la iluminación cobra un papel relevante. Y cerró el gran Kylián, con una coreografía basada en las Seis Danzas de Mozart, que tiene ya sus años pero que sigue entusiasmando al público por su gracia y su arriesgada composición de pasos, a menudo difíciles, a menudo imposibles, pero siempre sorprendentes. Un final que deja un regusto muy agradable. El Principal sigue ofreciendo buenas noches de danza pese a que buena parte del público no lo sabe. Demasiados asientos vacíos en un estreno con dos coreógrafos valencianos y un tercero de renombre mundial. ¿Será porque no había “famosos de la tele” en el cartel? ¿O será porque no hubo cóctel previo en alguno de los templos de la moda? Da que pensar, ¿verdad?
otra cosa, la verdad. Pero no. Vi una comedia rancia que esconde el elemento trágico original hasta casi hacerlo desaparecer, porque se afana en exceso por arrancar las risas del público. Vi una comedia casposa armada sobre un texto pasado de moda anteayer, lo que le quita el sentido histórico, y una puesta en escena en consonancia que resalta lo acartonado de la situación, y que sólo se permite un ramalazo de oxígeno cuando hace ascender la plataforma sobre la que se asienta la cutre habitación de hotel para convertir el escenario en un escaparate que muestra los dos mundos que dividen la voluntad de Dionisio. Quizás ese sólo detalle salve el montaje, o tal vez le ayude en algo el excelente trabajo de Sergio Caballero como Dionisio, que sigue creciendo como actor, y también la genial intervención de Rafael Calatayud en el papel de Don Sacramento. O quizás esta opinión mía sea tan minoritaria que lo sea sólo de uno y no alcance ni a dos, porque lo cierto es que ha tenido un éxito de taquilla innegable. Ha estado un mes en cartel con representaciones de miércoles a domingo y con el aforo al completo casi todos los días. Da que pensar, ¿verdad?
martes y hasta el domingo 9, la versión en valenciano de Howie el rookie (en la foto), obra del irlandés Mark O’Rowe, bajo la dirección de Toni Tordera y el texto de Juan Vicente Martínez Luciano. Una obra muy interesante. Huesos, una obra montada por la compañía Nebel (Puerto de Sagunto) sobre textos de Lorca, Maiakovsky, Hemingway y Dos Passos, estará en Carme Teatre de jueves a domingo, y a partir de las 20,30 horas, como es tradicional. ¡Cómo no vas a pasar por Carme este fin de semana! Y así sucesivamente.
A propósito. En diciembre, en el Olympia, se verán algunas de las más famosas zarzuelas. Así que los aficionados a ese género lírico estarán contentos. Se avanzan títulos antológicos. La rosa del azafrán, La revoltosa, La verbena de la Paloma y La corte del faraón. Nada menos. Y en la corte del rey, o sea, en Madrid, el Circo Gran Fele inauguró el pasado día 29 el Ciclo Miradas de Circo, del Festival de Otoño, con el estreno absoluto de su nueva obra, “A”, en el Teatro Circo Price, donde permanecerá con actuaciones diarias hasta el próximo domingo 2 de noviembre. Todo un lujo para el Festival, y una excelente ocasión para que Rafael Plá y los suyos dejen clavada una pica en el corazón del reino.
Un espectáculo soberbio. Eso dice de Antígona 18100-7 el crítico Francesc M. Rotger, en un artículo que publica el Diario de Mallorca el 17 de Octubre de 2008, tras ver su representación en la ciudad de Palma. Estoy de acuerdo. Magnífico en casi todos sus aspectos, el espectáculo brindado por la Compañía Carme Teatre en su propia sala, desde el jueves hasta el domingo de la pasada semana consiguió estremecer a más de un espectador. La puesta en escena es impresionante. Logra momentos que recrean situaciones de violencia extrema con tanta naturalidad que impresionan de verdad. Poseen además, tanto el texto como el montaje, una profundidad dramática que se transmite vivamente y que cala en el público. Lo sabemos porque incluso la sorprendente distribución escénica que incluye a los espectadores nos permite vernos las caras. La obra sorprende a cada paso, porque cada paso que da es una nueva vuelta de tuerca, y no en el sentido de aquel maravilloso e ingenioso relato de Henry James, sino en el del giro mortal del tornillo del garrote vil, esa atroz maquinaria de la muerte legalizada que imperó en nuestra España hasta hace bien poco. Y es que en esta versión de la tragedia clásica de Antígona, que ha puesto en escena Carme Teatre, bajo la dirección de Aurelio Delgado, se cuestionan severamente las diversas formas de ajusticiamiento y tortura inflingidos bajo los parabienes de la Justicia. Y se hace de forma tan inmediata y con tanta sencillez que no es posible escapar de esas sensaciones de indefensión que sin duda habrán sentido las víctimas de tantos atropellos. La duda y el miedo ante el cumplimiento o no cumplimiento de una ley injusta e inhumana, dan paso al dolor y al pavor ante el castigo, por haber optado por la propia ética y por ende por la desobediencia. Ese miedo y ese dolor se han repetido muchas veces y en muchos lugares a lo largo de la historia de la humanidad, y su relato va sonando en los oídos del espectador, mientras que a sus pies se desarrolla una dura lucha por la supervivencia, representada en momentos de gran intensidad que simbolizan la tortura o la ejecución. Antígona 18100-7 es un clamor y un llanto de impotencia ante los abusos del poder establecido, es un desgarro que se instala en el corazón desde el momento en que uno se deja arrastrar por el torrente de desesperación y muerte que gira sin fin, magníficamente ejemplarizado sobre la arena real de Carme Teatre, en la exigente y gran interpretación de sus dos actrices, Merce Tienda y Paula Miralles, muy bien acompañadas, y sin desmerecer en nada, por los actores Domingo Chinchilla y Ricardo López Ivars. Efectivamente, Antígona 18100-7, es un espectáculo soberbio.
En el cartel de El Musical:
Pues sí, danza para mirar de frente es lo que veremos en los próximos días en Valencia. Mientras que ante los tiburones de las finanzas y las chapuzas preferimos mirar para otro lado, ante los bailarines y bailarinas de la Compañía Nacional de Danza 2, que presentan esta semana en el Principal dos piezas de Nacho Duato y una de Tony Fabre hay que abrir bien los ojos y mirar de frente para no perderse ni un solo movimiento. Lo mismo puede decirse sobre los espectáculos que ofrecerá esta semana y la próxima el entrañable Espacio Inestable, en el que se podrá ver la performance de teatro, música y danza "Sons feréstecs" de Dominick Borucki (desde el 16 al 19 de octubre), y a Santi de la Fuente en un solo de danza que ha titulado, paradójicamente, "Compañía" (desde el 23 al 26), que reflexiona sobre la soledad del ser humano y la necesidad imperiosa de encontrarse en los otros, de hallarse y de reconocerse como individuo, a campo abierto, en un lugar sin esquinas y carente de refugios.
Esta mañana aparece la noticia de que el abogado Molines (el que lleva 18 años pleiteando por las obras del Teatro Romano de Sagunto) va a pedir por la vía penal que se ejecute la sentencia del Tribunal Supremo y que el Consell devuelva el conjunto histórico a su estado original. Y hoy mismo, mediante un comunicado, el Consell afirma haber presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana la solicitud de inejecución de la sentencia que obliga a desbaratar las obras. No parece una casualidad, ni lo es. Podríamos recordar que la decisión de solicitarlo fue tomada el pasado 14 de mayo, a raíz del dictamen de la Comisión Interdisciplinar creada por la Conselleria de Cultura y Deporte para estudiar las posibilidades reales de ejecución de dicha sentencia. Es de suponer que en este caso los responsables de llevar a efecto la solicitud de inejecución habían preferido esperar por si acaso nadie les exigía, precisamente, la ejecución. Pero no. Molines ha movido ficha y el Consell ha tenido que responder. Lo sabe todo el mundo, incluido Molines, tan solo (de estar solo) ahora. Es un embolado de los buenos, de esos en los que es peor el remedio que la enfermedad. Así que estamos ante ese dilema que enfrenta a lo justo y catastrófico contra lo injusto pero conveniente. O mejor, estamos ante una disyuntiva que a estas alturas no tiene otro camino que el olvido y la turbación. Se comprende que pueda ser molesto y doloroso para algunos, pero esto es como en la crisis financiera. Se sabe a ciencia cierta que quienes hicieron mal las cosas son los mayores beneficiarios de las soluciones que se arbitran para taponar el enorme agujero abierto, pero no se puede dejar de echar una mano porque de no hacerlo acabaríamos cayendo todos dentro. ¡Pero mira que jode tener que mirar para otro lado cuando hay tanto listo suelto!
Sobre la festividad del jueves pasado y el macropuente semanal no pienso contar aquí mucho, así que dejo la foto y que cada cual imagine lo que quiera. A otra cosa. Esta semana podremos ver en el Teatro Talía la representación de Tres sombreros de copa, una producción de Teatres de la Generalitat Valenciana que dirige Antonio Diaz Zamora, a partir de la obra escrita en 1932 por Miguel Mihura. Una obra que se adelantó 20 años al teatro del absurdo y a la que algunos críticos ven como precursora de éste, aunque en realidad se estrenó 20 años después de ser escrita, por lo que anuló en cierto modo su ventaja.
cinco segundos cambió de posición y entonces se escoró hacia su derecha, que también es la mía. Dos segundos después, nuevo cambio; y así hasta que treinta segundos más tarde, cansado ya de tanto bamboleo me desplacé cuatro asientos más alla del mío para ponerme detrás de la persona más bajita del patio de butacas. Así pude ver "Barroco", felizmente, aunque sobrecogido por el propio espectáculo, que resulta denso, opresivo, inquietrante, fantástico, placentero y bello. En "Barroco" se pone en juego una perfecta simulación de la realidad con la pretensión de apresar al espectador entre las paredes móviles de un escenario disminuido a propósito y los sentimientos volubles de unos personajes profundamente amorales. La escenografía, tan austera como hostil, y una música perfectamente angustiosa, que no concede tregua, ahondan en esa sensación de asfixia. La atmósfera que se crea llega a ser tan agobiante que se vive la desesperación de los personajes como si fuera la propia. Los personajes son un logro. Todos menos uno, si se me permite, porque el narrador, barco en mano, tengo la impresión de que está fuera de juego. No es al actor, sino al personaje, al que no logro situar. Lo de menos es la voz del actor, que ciertamente se aleja de la gravedad que tanto gusta en la narración, lo de más es lo inoportuno de la presencia de ese personaje y lo innecesario de sus aclaraciones. Salvado esto, el espectáculo es magnífico y este espectador agradece el puro goce estético que todavía persiste en su cabeza mientras escribe esto. No hay peros. Hay sin embargo excesos. Algunos ya se han apuntando en otros lugares. Para mí, el mayor, el de la lengua. No sólo sobran las palabras del barroco navegante, también sobran tantas explicaciones entre los dos protagonistas. Sus cuerpos y sus vestidos hablan mucho mejor.
La semana que acaba trajo buenas noticias para el VEO, que ha sido elegido en la Feria Internacional de Teatro de Huesca como el festival con mejor programación entre los festivales españoles. Enhorabuena a Mariví Martín y a su equipo. La elección mediante mensajes de correo electrónico, que podían enviar profesionales y programadores de teatro de toda España, demuestra no sólo la consolidación de un evento radicalmente moderno entre la población valenciana sino la atención que se le presta desde cualquier punto de la geografía nacional, y quiero pensar que internacional, porque es esa la voluntad que expresa su programación. La verdad es que yo disfruté con auténtico placer muchos de los espectáculos de la edición pasada -primera para mí-, y por lo tanto estoy deseando que llegue febrero de 2009 para ver las nuevas propuestas. El lema: la naturaleza, la materia orgánica, lo vivo. Se me hace la boca agua.
¿Y en Valencia qué? Pues en Valencia se ha presentado la temporada en el Teatro Principal, en una rueda de prensa “con gran aparato en escena que recuerda la de Bienvenido Mr. Marshall”, en palabras de R.V.M. (iniciales firmantes de un delirante artículo publicado en la edición del 1 de octubre del diario Levante). Será porque además de los altos cargos estaban los principales responsables de “Barroco”, el espectáculo teatral que luego, a las nueve de la noche, abrió el telón de la temporada. Pero de “Barroco” poco puedo decir yo hasta el momento, aunque podría relatar lo que ya han dicho otros, pues se estrenó en 2007 y acumula un buen número de buenas críticas, algunas de las cuales pueden verse en el dossier de prensa que tiene disponible Teatres en su página web. No obstante, y como aún no está incorporada la reseña crítica que Enrique Herreras le dedica hoy en el diario Levante, dejo anotado aquí un enlace a ésta. Además, merece la pena leerla, la recomiendo, porque Herreras trata siempre de afinar al máximo en sus medidos y bien argumentados comentarios.
Ficha Técnica
Cuenta Soledad Alcalde, en un artículo que publica el diario El País hoy (16 de septiembre de 2008), que Aguirre (Espe) ha esperado cuatro años el sí de Boadella. Hay quienes han esperado más por menos. La verdad es que una cosa así crea cierta expectación. El catalán se va a la corte del rey Juan Carlos, como ya hiciera en su momento el polaco Vázquez Montalbán para dejarnos aquel estupendo libro de historia contemporánea contada por sus propios protagonistas. Veremos qué sale de todo esto, porque lo del Teatro del Canal nace con muchas opiniones encontradas. El sábado pasado, sin ir más lejos, Ansón, en su página del diario El Mundo, amonestaba con severidad a la Presidenta por el alto coste que asumirá con ese mastodonte teatral público (es decir, pagado con el dinero de todos los madrileños) en vez de dejar su gestión en manos privadas, como corresponde a una defensora del liberalismo radical. Incluso llega a decir que, por poner un ejemplo, Enrique Cornejo, con 20 empleados, lo haría mejor que la actual dirección del Centro Dramático Nacional, que tiene en nómina a 238 personas. Ooooooolé. Me alegro por Enrique. Pero ahora viene Albert a lo público en manos del partido que aparentemente prefiere Ansón y habrá que volver a hacer la comparación. O tal vez no. Quizás uno de los pilares de este nuevo proyecto sea el de trabajar como si de una empresa privada se tratara y por lo tanto no dejarán que se cuele de rondón ni uno solo de los muchísimos familiares, amigos, vecinos, subalternos y pelotillas que están con la vista puesta en un puesto. Y mientras tanto en Madrid la temporada teatral ya tiene más de una docena de obras en escena y en Valencia, en cambio, salvando al Olympia (privado, por cierto), que programa desde primero de mes prácticamente, desde que pasó la F1 como un bólido seguimos esperando acontecimientos.
inundaciones del Palau de les Arts de octubre del 2007 se debieron, entre otras cosas, al removerse las tierras en el cauce con motivo de la visita del Papa. ¡Fiuuuuuu! El Papa. Con la iglesia topamos de nuevo. Renuncio a Satanás, a sus pompas y a sus obras, sean en el cauce o en cualquier otro lugar cercano al Palau. Y ella ni afirma ni desmiente, pero dice que cada cual puede alegar los motivos que quiera, y añade que siempre estará al lado del arquitecto. O sea, que ni contigo ni sin ti tienen mis aguas remedio, Santi. Y esto es todo, amigos. Teatro, puro teatro. ¡Qué ganas de que acabe de arrancar la temporada de una vez!
Leo en el diario Las Provincias de hoy (29 de agosto de 2008) que el grupo “Niñamala” va a distribuir copias gratis de su último disco, como modo de promoción de su trabajo, debido sobre todo a lo difícil que resulta el acceso a los canales de distribución discográfica, colapsados por las grandes estrellas de la música, y también porque el mercado tampoco es ya una garantía de ingresos. Otros que pelean contra viento y marea. Son muchos. Somos. Bueno, lo que me importa ahora es destacar la gran calidad de este grupo, al que tuve ocasión de ver y escuchar en una obra teatral que pasó por Espacio Inestable y por la sala Matisse de Valencia en el pasado mes de mayo. La obra lleva por titulo “Rabioso Gardel”, y es un repaso con música en vivo y sabor a tango de algunos aspectos de la vida del inolvidable Carlos Gardel. El autor de la obra y de la música es Alberto Torres Blandina, líder de Niñamala. Me gustó la obra en su conjunto, la idea y el desenfado de su puesta en escena, con Alejandra Garrido en la dirección y una buena interpretación de Maribel Bayona, encantadora como siempre, y de un estupendo Alejandro Pino (en la foto, un momento de la representación). Y me gustó mucho la música creada por Alberto Torres Blandina, y sobre todo su desenvoltura en el escenario. Suerte, “Niñamala”. Os la merecéis.
Luego, en el texto, se insiste en señalar el descenso de espectadores registrado en los dos teatros públicos (8.901 en el Principal y 4,799 en el Talía) y el ascenso en el tercer teatro público en Valencia, y ofrece algunos datos específicos sacados del Informe de Auditoría Operativa sobre Teatres de la Generalitat, que se incluye en la Cuenta General del Gobierno valenciano correspondiente al año 2007. En concreto se comparan algunos resultados entre el año 2006 y el 2007. He reunido todos los datos numéricos que aparecen en la información en una hoja Excel, y mediante algunos sencillos cálculos he añadido otros, como el número de funciones por espectáculo, el de espectadores por función y el porcentaje de ocupación de cada año en función de los aforos de cada sala. Puede verse el cuadro pinchando en el siguiente enlace:
Decir que bajaron los espectadores no es incierto, pero induce a cierta falsedad. Reflejar la pérdida de espectadores sin más es hacer creer que hay crisis de espectadores cuando, en todo caso, lo que hay es una crisis (descenso) de funciones que bien pueden deberse a un reajuste en los criterios de la programación de las diferentes salas. En fin, que en este caso el titular de la noticia olvida un dato crucial que debería haber sido incluido. Un titular como por ejemplo: "Baja el número de funciones (y en consecuencia el número de espectadores)", o incluso éste otro: "Sube la asistencia media de espectadores por función en el Teatro Principal", hubieran sido más correctos. Pero la cuestión es otra. Se trataba de dibujar la crisis. ¿Crisis? ¿De qué?
Entonces, ¿hay crisis en el teatro o no? ¿Crisis de qué?, preguntaría un despistado. Por cierto, Ordóñez titula su artículo “Razones para la esperanza”. ¿Para salir de la crisis?, volvería a preguntar el que sigue en la luna. Para que se cure el enfermo imaginario. Digo yo, diría uno que pasara por allí en el preciso instante de la pregunta. Como si hubieran leído el artículo de El País, unas horas después, en Valencia, la Generalitat anunciaba para octubre o noviembre la “legalización” de las obras de rehabilitación que realizaron Grassi y Portaceli en el Teatro Romano de Sagunto (¡vaya!) porque es un paso previo necesario para poder presentar después el expediente de inejecución de la sentencia que pesa sobre dichas obras. Ah. Pues sí, me parece que hay crisis en el teatro. O por lo menos la ha habido. Y digo yo, ¿de qué?
Prefiero el circo sin animales. Como el Gran Fele. El sábado 19 de julio me acerqué a Sagunto a ver Ab libitum, el espectáculo que representaban dentro del Festival Sagunt a Escena. Magníficos Rafael Pla y el resto del equipo artístico y técnico, recibiendo al público con regalos y buen humor, creando desde el primer momento un ambiente de complicidad que los niños captaron enseguida. Los niños son geniales. Da gusto asistir a los espectáculos donde hay muchos niños. Ellos son el espectáculo. Ríen a carcajadas sin pudor y dialogan con los artistas durante la representación como si ésta no lo fuera. Porque en realidad no lo es. Para ellos no. Por eso avisan al payaso cuando se acerca a una caja donde se ha escondido un hombre con la intención de asustarlo, por eso levantan la mano y dicen yo cuando el director de ceremonia pregunta si hay alguien en la sala que tenga hambre. Los niños y el circo, geniales. La tele, repelente hasta en los anuncios. En estas fechas una cadena pública nacional se ha puesto a vender caspa. Los pedidos se hacen a través de un 902. El auto anuncio al que me referí antes es de Antena 3, y anima al espectador a llamar a un 905 determinado porque le puede sonreír la fortuna haciéndose cargo de la hipoteca del afortunado (y en el caso de que no la tenga, la de la persona que él designe). Da asco. El negocio de la puta tele a pachas con la Telefónica del listísimo cerdo. Lo digo porque lo sé. Listísimo. ¿Saben que Telefónica no admite el bloqueo de llamadas a los 905? Definitivamente me quedo con el circo. Sin animales.
La ambigüedad de los contenidos, afirma Enrique Herreras en su texto, diferencia la creación teatral de las vanguardias del actual siglo y del pasado, pues mientras que en aquéllas no se daba, en éstas, tras la devastación ideológica postmoderna, es un claro elemento de identificación. Pienso lo mismo. Y pienso además que Herreras abre una vía de análisis muy atractiva. La ambigüedad puede ser una actitud, un modo de hacer premeditado y controlado, dotado de intencionalidad en busca de unos efectos específicos (él pone el ejemplo, entre otros, de Angélica Liddell, cuando ella afirma que conmover es más importante que transmitir mensajes) y puede ser una cuestión de comodidad. Uno puede instalarse en ella y mover la escena según convenga al gusto estético del momento. Es igualmente una postura escapista y un bálsamo para limar asperezas. Es un signo de estos tiempos. Tiempos marcados por una compulsiva y acelerada búsqueda del goce, por más que éste sea extremadamente fugaz y a menudo vacío.
Por fin acabé de leer 2666, la novela de Roberto Bolaño editada por Anagrama en octubre de 2004. Digo por fin porque es un novelón en los dos sentidos y por lo tanto ya estaba deseando terminarla. Después explicaré esto. Es un novelón porque es una novela muy larga, y es un novelón porque es una gran novela. La edición en la colección “Compactos”, que es la que he leído, editada ahora, en 2008, tiene nada menos que 1.119 páginas. (El director de teatro Álex Rigola ha hecho un montaje basado en la novela, de cinco horas de duración. Montaje que han podido ver ya en Barcelona, Madrid y Bilbao, entre otras ciudades del mundo). En cuanto a la novela en sí, me parece excelente, me ha enganchado hasta el punto de obligarme a abandonar otras lecturas durante bastantes días. Y eso me hacía sentirme apresado, y de ahí el deseo de acabarla. Debo confesar que tengo al autor entre mis preferidos desde que cayó en mis manos su “Estrella distante” y que, además, cada vez que lo leo o pienso en él me se apodera de mí la melancolía. Bolaño murió poco más de un año antes de que 2666 saliera al mercado. Tuvo una muerte anunciada, esperada desde hacía tiempo, así que estas páginas que acabé hoy seguramente las escribió desde una perspectiva que se me antoja en cierto modo doliente y trágica, por más que él lo oculte detrás de su ironía. No sé qué podría escribir yo en tales circunstancias. Creo que nada. Dicen de él que era un tipo áspero de trato, y que eso le había dado tantos enemigos como amigos. Puedo imaginarme las galas y citas sociales que rechazaba, y puedo imaginar el tipo de personaje que no le toleraba. Pero a mí me caía muy bien la persona que adivinaba detrás de ese estilo suyo tan frío y tan poco condescendiente. El caso es que Bolaño ha muerto demasiado pronto, y a mí me da mucha pena. Ahora tengo una gran curiosidad por ver ese montaje de Rigola. ¿Tendré que viajar, o habrá alguien que se atreva a traerlo a Valencia?
Hasta veintitrés espectáculos se pudieron ver en la XVIII edición de la Mostra de las Artes Escénicas de Alcoy, celebrada entre el 11 y el 14 de junio. Teatro sobre todo, pero también danza, circo, musicales y hasta una ópera familiar. Por Alcoy pasaron en esos días importantes compañías valencianas y otras venidas de Madrid, Mallorca y Barcelona, dando a una Mostra, ya consolidada, un aire que apunta, ligeramente todavía, hacia la apertura de nuevos territorios. La música en directo, por ejemplo, ha tenido en esta edición una gran relevancia. Y no sólo por los espectáculos musicales propiamente dichos como la ópera familiar que ha puesto en escena Bambalina o el MusiCall presentado por L’Om Imprebis e Yllana, sino porque ha participado en vivo en otras varias representaciones. Tal es el caso del espectáculo de música-clown que Engrata Teatre de Alzira ha presentado en la acogedora Plaza de Dins, y también el que el Circo Gran Fele recreó dentro del excelente espacio del renovado Teatro Calderón.
encantó a los pocos pequeños y muchos mayores que llenaban el Calderón y en la que destacaron el espacio escénico y el vestuario, que parecía sacado del país de las maravillas (foto izquierda); y una obra sorprendente que dejamos para el final porque nos ha parecido la propuesta más novedosa de cuantas hemos visto en la Mostra. Se trata de Moby Disc, de Roberto García y L’Horta Teatre, con la dirección del propio autor y la excelente interpretación de Esther López y Alfred Picó. Ya había demostrado este autor-director su maestría experimentando con el sonido, lo vimos a principio de año en el festival VEO con Oral, una propuesta más que interesante que, debido al debido al carácter jurídico de su productora (La Fundación VEO), encuentra dificultades para su regular exhibición en sala.