Y es que resulta que el glamour estaba de guardia en las garitas del Palau y en los lavabos del Principal. A ver, con tantas cucas, catis, pilucas y carmuchas haciendo cola el pobre no tuvo más remedio que asentar sus reales en tan ilustres escenarios durante todo el fin de semana. Y es que hubo mucha cantidad y calidad entre los invitados al estreno de la Dama del mar y al cóctel previo en la tienda de Jorge Juan. No es broma, lo dice Mara Calabuig en un artículo más publicitario que informativo que publica en el diario Las Provincias el día ocho de noviembre. Ella lo dice mejor que yo, así que copio y pego: “…y Pilar Martínez, encargada de relaciones públicas del Teatro Principal de Valencia. Que después, cuando nos trasladamos allí, debió de sentirse satisfecha ante la cantidad y calidad de público que llenó la sala.” Como lo leen. Los puntos suspensivos sustituyen a la lista de nombres que la autora cita como asistentes al acto y que no es preciso reproducir aquí. Eso fue el miércoles. Luego el jueves el glamour se trasladó al Palau de les Arts para apoyar a los de Quantum of Solace en esa pequeña promoción que están llevando a cabo. Cien mil euros de coste para los valencianos, una nadería teniendo en cuenta que a partir de ahora Valencia y su palau estarán los primeros en las listas de lugares de peregrinación obligada de todas las agencias de viajes del mundo. Y aquí, señoras y señores, fue donde se presentó la peli Cuánto sol hace, del cero cero siete.
En fin, que lo que yo quería decir es que el viernes pasado, en la nueva sala que ha abierto sus puertas a la danza valenciana, Grancielo, los escasos asistentes pudimos disfrutar de tres estupendas piezas coreografiadas por Eric Marchal, Santiago Sempere y Cristina Cabo respectivamente, y que a pesar de que finalmente no asistió Craig ni que tampoco el Emporio se hizo cargo del vestuario, el espectáculo rebosó originalidad y delicadeza. Algo que no se ve todos los días por estos pagos. ¿He dicho pagos? Uf.
En fin, que lo que yo quería decir es que el viernes pasado, en la nueva sala que ha abierto sus puertas a la danza valenciana, Grancielo, los escasos asistentes pudimos disfrutar de tres estupendas piezas coreografiadas por Eric Marchal, Santiago Sempere y Cristina Cabo respectivamente, y que a pesar de que finalmente no asistió Craig ni que tampoco el Emporio se hizo cargo del vestuario, el espectáculo rebosó originalidad y delicadeza. Algo que no se ve todos los días por estos pagos. ¿He dicho pagos? Uf.














Leo en el diario Las Provincias de hoy (29 de agosto de 2008) que el grupo “Niñamala” va a distribuir copias gratis de su último disco, como modo de promoción de su trabajo, debido sobre todo a lo difícil que resulta el acceso a los canales de distribución discográfica, colapsados por las grandes estrellas de la música, y también porque el mercado tampoco es ya una garantía de ingresos. Otros que pelean contra viento y marea. Son muchos. Somos. Bueno, lo que me importa ahora es destacar la gran calidad de este grupo, al que tuve ocasión de ver y escuchar en una obra teatral que pasó por Espacio Inestable y por la sala Matisse de Valencia en el pasado mes de mayo. La obra lleva por titulo “Rabioso Gardel”, y es un repaso con música en vivo y sabor a tango de algunos aspectos de la vida del inolvidable Carlos Gardel. El autor de la obra y de la música es Alberto Torres Blandina, líder de Niñamala. Me gustó la obra en su conjunto, la idea y el desenfado de su puesta en escena, con Alejandra Garrido en la dirección y una buena interpretación de Maribel Bayona, encantadora como siempre, y de un estupendo Alejandro Pino (en la foto, un momento de la representación). Y me gustó mucho la música creada por Alberto Torres Blandina, y sobre todo su desenvoltura en el escenario. Suerte, “Niñamala”. Os la merecéis.







