
Hasta veintitrés espectáculos se pudieron ver en la XVIII edición de la Mostra de las Artes Escénicas de Alcoy, celebrada entre el 11 y el 14 de junio. Teatro sobre todo, pero también danza, circo, musicales y hasta una ópera familiar. Por Alcoy pasaron en esos días importantes compañías valencianas y otras venidas de Madrid, Mallorca y Barcelona, dando a una Mostra, ya consolidada, un aire que apunta, ligeramente todavía, hacia la apertura de nuevos territorios. La música en directo, por ejemplo, ha tenido en esta edición una gran relevancia. Y no sólo por los espectáculos musicales propiamente dichos como la ópera familiar que ha puesto en escena Bambalina o el MusiCall presentado por L’Om Imprebis e Yllana, sino porque ha participado en vivo en otras varias representaciones. Tal es el caso del espectáculo de música-clown que Engrata Teatre de Alzira ha presentado en la acogedora Plaza de Dins, y también el que el Circo Gran Fele recreó dentro del excelente espacio del renovado Teatro Calderón.
El balance ha sido muy positivo tanto en lo artístico como en lo profesional, en palabras del director de la Mostra, Miquel Santamaría, quien ha manifestado también su satisfacción porque, a pesar de las dificultades surgidas a raíz de la huelga de transportistas, no se haya tenido que suspender ningún espectáculo.
En el Espacio del Mercado se han materializado un buen número de encuentros profesionales y algunas contrataciones interesantes (se cuenta que una compañía ya tiene firmados compromisos que cubren al completo la próxima temporada). Por otro lado, las presentaciones de Contaria 2008 (que en el próximo mes de octubre celebrará su segunda edición en la ciudad de Valencia, con el apoyo explícito de la Diputación) y la de la colección de publicaciones de la Universidad de Valencia; la asamblea de los empresarios valencianos de teatro y circo (AVETID), la de los Gestores Culturales del País Valenciano y la publicación del informe anual del Circuito Teatral Valenciano han otorgado una vez más a la Feria el carácter de profesionalidad que le caracteriza. Sólo falta que el público de Alcoy se vincule más a la Feria y acuda en mayor número a ver los espectáculos. Un buen deseo.
En cuanto al aspecto artístico, se puede decir que se han visto espectáculos de buena calidad. Por citar algunos que no debieran pasar desapercibidos, aun a riesgo de olvidar otros de igual mérito, señalaremos el de la compañía madrileña Teatro Meridional,
La verdadera historia de los Hermanos Marx, una hilarante comedia compuesta de escenas que remedan las de las películas de los legendarios hermanos; el presentado por Arden,
Clandestinos, con texto y dirección de Chema Cardeña, que cambia los elementos clásicos de la traición que condujo al martirio a Jesús de Galilea, en una propuesta arriesgada; un parsimonioso espectáculo de danza,
Holly Heels – Santos tacones, con coreografía, dirección e interpretación (junto a la alemana Karen Piewig) de Mónica Gomis, que se recrea en la lentitud y el cruce de miradas, y que ha dejado algún dolor de cabeza y una clara división entre los espectadores; un trágico drama moderno,
Howie y el Rookie, del irlandés Mark O’Rowe, que muestra la violencia y la sordidez del ambiente arrabalero de la gran ciudad europea, puesto en escena por Germinal Producciones en versión castellana de Juan Vicente Martínez Luciano y dirección de Antoni Tordera; dos comedias ligeras con mucha chispa y en general una buena interpretación (alguna, sobresaliente),
Fuga, de Jordi Galcerán, en un montaje de Saineters – Yorick S.C. , dirigido por Juan Luís Mira, y
T'espere baix, de Juli Disla, obra por la que precisamente se le ha concedido el premio de Teatro Ciudad de Alcoy 2008, puesta en escena por Combinats; la ópera familiar,
Hola Cenerentola, de Rossini, con adaptación y dirección musical a cargo de Jordi Bernàcer, que

encantó a los pocos pequeños y muchos mayores que llenaban el Calderón y en la que destacaron el espacio escénico y el vestuario, que parecía sacado del país de las maravillas (foto izquierda); y una obra sorprendente que dejamos para el final porque nos ha parecido la propuesta más novedosa de cuantas hemos visto en la Mostra. Se trata de
Moby Disc, de Roberto García y L’Horta Teatre, con la dirección del propio autor y la excelente interpretación de Esther López y Alfred Picó. Ya había demostrado este autor-director su maestría experimentando con el sonido, lo vimos a principio de año en el festival VEO con
Oral, una propuesta más que interesante que, debido al debido al carácter jurídico de su productora (La Fundación VEO), encuentra dificultades para su regular exhibición en sala.